Estimado
lector, le pido que imagine que estamos todos sentados en un círculo en
la misma habitación; algunos en sillas, otros en el suelo, unos más
ocupan un sillón, en la esquina hay un grupito, algunos parados, otros
en cuclillas. El cuarto tiene una ventana grande, una puerta, un clóset,
la pared está pintada de blanco y tiene un cuadro de colores naranjas,
amarillos y rojos. Al centro hay una
mesa de patas largas, con una manteleta de colores púrpuras, dorados,
rosas, y encima reposa una manzana. Nuestra labor, la de todos, es
describir la manzana. Usted, que se encuentra frente a mí, seguramente
verá una mancha, una línea una tonalidad que yo no veo. Quizá a mí me
toca de frente el rabo de la fruta y al de la derecha le corresponde la
hoja que pende del rabo y quizá alguien quede prendado de la ebanistería
de la mesa, la manteleta; alguien más puede fijar su atención en el
cuadro del fondo o en las puertas del clóset. Al final, cuando
comparemos nuestras notas, cada quien tendrá algo diferente de un mismo
evento: una manzana que es tu manzana, y la mía en un banco, en una sola
habitación... eso exactamente es lo que pasa en estos tiempos. No se
trata de que todos tengamos la misma visión, sino de que, teniendo cada
uno su visión, construyamos un solo cuadro, sin pelear, sin descalificar
la visión del otro y sin creer que, por no descalificar, por no pelear o
por preguntar y cuestionar, el de al lado no está conmigo. Que no se
nos olvide que el 2 de julio, sin importar cuál sea el resultado, vamos a
seguir en la misma habitación, viendo la misma manzana.
Una excelente analogía. Creo que habrá que estar listos para escuchar e intentar comprender las visiones de los demás. Algunos por haber estado callados comenzarán a balbucear, tengamos paciencia, no escuchemos la queja, escuchemos la petición de ayuda.
ResponderEliminarUn abrazo mi apreciable amiga y admirable pluma.
Guillermo Pérez