miércoles, 30 de mayo de 2012

La derrota, un hueso duro de roer

En política unas veces se gana y otras veces se pierde, pero la derrota genera un duelo que, de acuerdo con los especialistas, nubla el entendimiento y provoca ira y depresión.
El duelo es la reacción ante las pérdidas. “Cualquier pérdida de algo significativo, un trabajo, un puesto político (…)”, explica el tanatólogo Mario Guerra.
Perder en política es igual a “una mordida que no se les quita” a los contendientes, considera Héctor Llerena, especialista en marketing político.
El malestar se profundiza debido a la personalidad narcisista de los actores políticos, “que les hace querer ser el centro de atención y, cuando pierden el escenario, el malestar físico es insoportable. El cuerpo duele. No se pueden levantar porque la caída de dopamina –un neurotransmisor que nos lleva lo mismo a la felicidad que a la ira– y de adrenalina, que hasta un minuto antes producía el cerebro, los desequilibra”, explica Eduardo Calixto, neurofisiólogo e investigador de la UNAM.
Esa sensación es inevitable, porque “no tenemos un switch en el cerebro para apagar la generación de neurotransmisores”, redondea Calixto.
En política, la parte humana y emocional tiene que dejarse a un lado por lealtad al partido, por dar la apariencia de que están unidos, por mantenerse en el sistema; sin embargo, no es sano.
En una ruptura de pareja puedo expresar mis emociones como quiero, explica Mario Guerra, pero los políticos tienen que salir muy alineados y tragarse las emociones –resentimiento, envidia, enojo, tristeza, decepción– mientras le alzan la mano a quien ganó.
Por si fuera poco, “no puedo decir abiertamente lo que siento ni a mi familia, porque usamos el mecanismo de defensa ‘al fin que ni quería’. Y, si no encontramos con quién hablar de lo que sentimos, el malestar puede recrudecerse”, dice Mario Guerra.
SISTEMA DE FRENOS
En el duelo, el dolor es directamente proporcional a las expectativas de ganar.
Cuando los políticos se involucran en un proceso como las elecciones, “su cerebro va liberando dopamina. Entre mayor es la expectativa, más duele perder, porque el cerebro reclama el objeto que generó ese neurotransmisor que me hace tener sensaciones muy placenteras”, explica Calixto.
Reponerse de un golpe emocional así toma tiempo. Eduardo Calixto afirma que el cerebro se equilibra en un periodo de 21 días a seis meses. Para Mario Guerra, hay casos que tardan hasta dos años.
Para el psiquiatra clínico Gonzalo Alemán, “el desajuste puede darse dependiendo de cómo está el individuo. Si es suficientemente adulto, que sabe que puede perder y asume que son los riesgos de la democracia, tendrá un duelo exitoso sin ayuda de chochos y puede recuperarse totalmente en tres meses”.
Héctor Llerena, especialista en marketing político, dice que “a algunos candidatos se les va la vida (en la contienda electoral), otros ya saben que no van a llegar o incluso ya saben que pueden negociar. Los políticos profesionales tienen que preparar el escenario por si pierden”.
CON LA BOCA SUELTA
“Con la derrota, el sistema límbico, relacionado con la memoria, los instintos y las emociones, toma el control de los individuos y su cerebro los traiciona en algún momento. En momentos así, todos terminan cayendo”, afirma el neurofisiólogo.
Y todo lo que se dijeron “se les regresará como un búmeran, el daño que se hicieron va a producir efectos en quienes dañaron, porque ya van a estar en posibilidad de vengarse. Y, por otro lado, se van a dar cuenta de todo lo que dijeron cuando la adrenalina y la dopamina dominaban su cerebro porque, entre más adrenalina y más dopamina menos capaces somos de pensar, se desconecta la parte pensante del cerebro”.
Presas de las emociones y sin poder llorar, los políticos sonríen para la cámara. “Eso es trágico a nivel humano. Lo hacen en bien del partido, del sistema, del colectivo. Se sacrifica mucho a la persona porque tengo que mandar el mensaje de que estamos unidos, de que los poderosos apoyamos al elegido, pero se sacrifica mucho al individuo, que tiene que tragarse el veneno. Es muy denigrante, como si el boxeador tuviera que levantarle la mano al ganador después de la tranquiza”, dice Guerra.
LA QUINTA COLUMNA
“La política es el arte de comer mierda y sonreír, pero hay maneras dignas de hacerlo. No recuerdo, excepto a Cuauhtémoc Cárdenas. Él es opositor, pero sabe cuándo apoyar y cuándo decir que no. Eso le da solvencia moral. Y muy pocos políticos lo hacen, porque están pensando cómo tejer alianzas para meterse en un equipo”, explica Héctor Llerena.
Desde la perspectiva de Gonzalo Alemán, recibir un premio de compensación ayuda. Pero ser parte del equipo sin procesar el duelo es un arma de dos filos.
El perdedor puede alegrarse del fracaso del otro o, inconscientemente, “provocar que el trabajo no sea tan fructífero por no dar el total porque estoy resentido”, dice Mario Guerra.
Gente como Santiago Creel, dice Guerra, después de la derrota vuelve al sitio de donde se despidió con actitud de “no pasa nada”, pero “hay una sensación de inadecuación que no es sana”.
Lo malo es que “sí queda resquemor. Yo quiero ver qué va a pasar el 2 julio si Josefina pierde o aun si gana. Allí estarán mezclados los que fueron adversarios descarnados. Cordero fue muy agresivo, le sacó temas hasta agraviantes (…), pero va a tener que seguir trabajando con ella. Si ella no gana, va a cargar con el odio de quienes se subieron a su equipo”.
Para Llerena, “se vale pelear, pero la vida es llevadera si se llega a acuerdos. Los acuerdos tendrían que regir en la política, deberían ser la dosis de congruencia, considerando que los políticos tienen que responderle a la gente”.
UNA PROPUESTA ALTERNATIVA
PLAN B
EL SECRETO ESTÁ EN APRENDER A NEGOCIAR
Cualquier persona que entra en una contienda se arriesga a perder. “Nadie quiere pensarlo, pero siempre es bueno mantener el contacto con la realidad y ser consciente de que eso puede suceder”, aconseja Mario Guerra.
Pero eso no pasa siempre con los políticos. “Cada vez me los encuentro menos, pero tiene que ver con los que crecieron en esto de que dicen que si lo creemos todos se vuelve realidad”, informa Héctor Llerena.
Es responsabilidad de los consultores, dice, acercarlos a la realidad. “Yo les aconsejo que tengan un plan B, un plan C, porque su vida no se acaba el día de la elección ni empezó el día del arranque de campaña”.
Coinciden en la pertinencia de que alguien cercano les recuerde que son personas con historia y que van a seguir escribiendo ésta después del día de la elección.
“Los políticos saben que pueden negociar o saben que, aunque pierdan, tienen una ganancia secundaria. Hay quienes se suben a la contienda para mantener el registro del partido o para obtener más votos. Para algunos, la ganancia está en conquistar al doble de votantes, aunque sean 10 personas”, dice Héctor Llerena.
El chiste es ponerse una meta y seguirla fijamente, trabajar en ese camino y “entender desde dónde quieren empezar si pierden: pueden empezar de cero o construir algunas bases. Hacer un plan B los ayuda a posicionarse y llegar, aun en la derrota, a un buen sitio”, concluye.
NEUROTRANSMISORES
EL TRIÁNGULO DORADO DE LAS EMOCIONES
Dopamina, adrenalina y serotonina son sustancias que se generan en el cerebro. Están encargadas de las subidas y bajadas emocionales de cualquier persona y de ellas dependen las sensaciones de bienes¬tar y enfado.
“Los aplausos hacen que el político que está al centro del escenario quiera repetir el mismo auditorio –dice Calixto–.
Si el auditorio se vacía o si no junta la cantidad de gente que espera, el cerebro lo percibe y empieza el bajón”, que puede volverse depresión, si pierden.
“El mundo político es duro, la competencia es despiadada, les convendría tomar terapia (…) para procesar el estrés que está sembrado en el camino”, considera el psiquiatra clínico Gonzalo Alemán.
Héctor Llerena recomienda a sus clientes que se desconecten del mundo en cuanto acaba la contienda, “ganan o pierdan, lo más sano es que se olviden de que el mundo existe”.
Durante la contienda, Mario Guerra asegura que los políticos dejan la terapia. “Si pierden, seguro los vas a tener de regreso, pero si ganan, se olvidan por completo de que exististe en su vida”.
CONSEJOS PARA ENFRENTAR LA DERROTA
Para Álvaro Gordoa, consultor en imagen, la realidad es más fácil de aceptar para todos si los políticos que pierden aceptan el resultado. El trago es menos amargo si se tiene la altura de reconocer que “perdiste. Los discursos para culpar a otros son infinitos, pero siempre hay un ganador y un perdedor”. Los candidatos lo saben y los votantes también, asegura Gordoa.
Felicitar al ganador es un gesto directamente proporcional al liderazgo del candidato y es la base de las reglas de la democracia.
Gordoa recomienda agradecer el esfuerzo de quienes acompañaron en el proceso. Durante una campaña electoral son muchas las personas que invierten su tiempo, su ilusión y su esfuerzo. Sea cual sea el resultado merecen un agradecimiento. Y se debe hacer de manera asertiva: di tres cosas buenas de tu equipo antes de decir una mala.
Hablar con el corazón humaniza a los políticos. La derrota hace aflorar muchas emociones y no es conveniente ocultarlas y parecer de cartón.
Por último, aconsejan todos los especialistas, vale la pena recordar que el futuro del país es más importante que el futuro de una persona. “Que se aseguren de que su discurso apele a la unidad. Que ofrezcan su trabajo por el bien común y calmen a sus seguidores con sus palabras”. Recuerden: en política, como en la vida, unas veces se gana y otras veces se pierde.
MANUEL CAMACHO SOLÍS
LA SORPRESA DOLOROSA
El 23 de noviembre de 1993, el PRI anunció que su candidato a la Presidencia era Luis Donaldo Colosio; Manuel Camacho Solís esperaba el nombramiento y se negó a felicitarlo. Por primera vez en la historia de México, un aspirante hizo público su descontento.
“Mi derrota más fuerte en toda mi carrera política fue cuando no gané la candidatura presidencial del PRI”, reconoce Manuel Camacho Solís, quien se había preparado para ser candidato durante años.
Después del golpe, Camacho renunció al Departamento del Distrito Federal, pero Carlos Salinas de Gortari lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores.
No obstante, ante el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, el 1 de enero de 1994, Camacho fue nombrado Coordinador para el Diálogo.
“Cuando no gané, no hablé con nadie, porque sabía que los comentarios tendrían jiribilla; no son con buena intención ni toman en serio lo que sientes”, recuerda Camacho Solís.
XÓCHITL GÁLVEZ
UNA VIDA FUERA DE LA POLÍTICA
Xóchitl Gálvez, hoy candidata al Senado por el PAN, por ejemplo, recuerda que, cuando perdió la gubernatura de Hidalgo, salió “fortalecida y le di la vuelta porque no vivo de la política. Mi vida no depende de un puesto en el gobierno. Regresé a mi empresa a seguir siendo quien siempre he sido, a trabajar en lo que me hace ilusión. Yo puedo seguir haciendo cosas desde la vida personal”.
Sin embargo, reconoce que durante la campaña el desgaste emocional fue difícil, “sobre todo, para mi marido”. Tras la derrota y el resultado de sus impugnaciones, pasó poco menos de dos años sin hacer vida política.
MARCELO EBRARD
GUARDÓ SILENCIO DURANTE MESES
En mayo del 2011, Marcelo Ebrard le propuso al PRD realizar una encuesta para definir a su candidato a la Presidencia.
El 15 de noviembre, reconoció el triunfo de su contendiente a Andrés Manuel López Obrador.
Contenido, el Jefe de Gobierno invitó a la izquierda a construir el futuro, habló de unidad e invitó a las corrientes del PRD a terminar con las rencillas internas. Días después, en actos públicos, aseguró que era la mejor opción y lamentó que las encuestas no le hubieran favorecido.
Luego vino el silencio y no habló más de la candidatura o la campaña, a pesar de que el candidato lo invitó a sumarse a su eventual gabinete, como Secretario de Gobernación.
El 8 de mayo, Ebrard finalmente anunció que se sumaría a la campaña. Habían pasado seis meses desde su derrota.

Cuando nos quede nomás la manzana

Estimado lector, le pido que imagine que estamos todos sentados en un círculo en la misma habitación; algunos en sillas, otros en el suelo, unos más ocupan un sillón, en la esquina hay un grupito, algunos parados, otros en cuclillas. El cuarto tiene una ventana grande, una puerta, un clóset, la pared está pintada de blanco y tiene un cuadro de colores naranjas, amarillos y rojos. Al centro hay una mesa de patas largas, con una manteleta de colores púrpuras, dorados, rosas, y encima reposa una manzana. Nuestra labor, la de todos, es describir la manzana. Usted, que se encuentra frente a mí, seguramente verá una mancha, una línea una tonalidad que yo no veo. Quizá a mí me toca de frente el rabo de la fruta y al de la derecha le corresponde la hoja que pende del rabo y quizá alguien quede prendado de la ebanistería de la mesa, la manteleta; alguien más puede fijar su atención en el cuadro del fondo o en las puertas del clóset. Al final, cuando comparemos nuestras notas, cada quien tendrá algo diferente de un mismo evento: una manzana que es tu manzana, y la mía en un banco, en una sola habitación... eso exactamente es lo que pasa en estos tiempos. No se trata de que todos tengamos la misma visión, sino de que, teniendo cada uno su visión, construyamos un solo cuadro, sin pelear, sin descalificar la visión del otro y sin creer que, por no descalificar, por no pelear o por preguntar y cuestionar, el de al lado no está conmigo. Que no se nos olvide que el 2 de julio, sin importar cuál sea el resultado, vamos a seguir en la misma habitación, viendo la misma manzana.

jueves, 17 de mayo de 2012

Lo vi en TVNovelas

¿Explicación no pedida... acusación manifiesta?
 Demasiada información está circulando sobre el tema de la televisora de Carlos Slim.
No sólo en la entrevista que suscitó la molestia de la Canitec y de Carmen Aristegui se tocó el tema, sino que hasta en una revista de espectáculos se habla del asunto.
Mientras, el empresario se ve en la necesidad de acotar que él "no tiene gallo" y deja encendidas todas sus velas.
Perdido en una página de la revista TVNovelas de la semana pasada (7-11 de mayo), un recuadro aclara que Carla Estrada no deja la casa.
El texto, que es de difícil lectura, por la composición, asegura que es totalmente falso el rumor que desde hace varias semanas circula por los foros de Televisa, en el sentido de que Carla Estrada y Emilio
Larrosa, productores de telenovelas, estarían a punto de emigrar a la "televisora que está por abrir Carlos Slim".
Ambos aclaran, sin que se los hayan pedido, que "sólo es un borregazo" y que se encuentran trabajando en proyectos que pronto saldrán al aire.
Yo sólo pude acordarme de un refrán que mi abuela repetía ante los rumores: "cuando el río suena, agua lleva"

¿Y el empleo, apá...?


¿Aristegui presiona a EPN para que firme un compromiso? 

  •   Tras una hora de entrevista, Carmen Aristegui hace tres preguntas sobre telecomunicaciones: En la primera, afirma que el tema del canal de televisión está rebasado; en la segunda intenta que Peña Nieto dé su opinión sobre la fusión de Televisa y Iusacell, en la tercera, abiertamente pregunta si Peña Nieto le daría la concesión del canal de televisión a Carlos Slim.
  •   Enrique Peña Nieto elude responder directamente, pero pone el acento al decir que son temas del interés de la comunicadora.
  •   El camino de la entrevista se vuelve tortuoso cuando, ante la insistencia, Peña Nieto se declara en contra de los monopolios, "incluyendo en telefonía"

Carmen Aristegui está enojada. Una carta pública, firmada por el presidente de Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec), Alejandro Puente, la llama “emisaria” de Carlos Slim y “cabildera” de Telmex y Telcel.
El texto se refiere a la entrevista que el viernes 11 de mayo la titular de la primera emisión de MVS Noticias le hiciera a Enrique Peña Nieto.
Puente reclama que en el encuentro se escuchó a una “cabildera de Telmex y de Telcel” debatir con “el hombre a quien considera va a ganar las elecciones presidenciales”.
El texto también cuestiona el interés periodístico de los temas abordados en la entrevista.              
En su programa de radio, Carmen respondió que la carta, en realidad es de Televisa, “sin su firma porque son cobardes, con la firma de un títere al servicio de la televisora para atacarme con una serie de estupideces”, dijo. “Es evidente que quien firma este desplegado responde absolutamente a la televisora“.
La conductora cuestionó “¿qué le dolió a Televisa en todos estos días, en las últimas transmisiones?, ¿que se tocaran en las entrevistas con los candidatos presidenciales López Obrador y Enrique Peña Nieto los intereses de la televisora?, ¿que se hablara de ello en un programa de radio?
“¿O les dolió que se pusiera en el postdebate el tema del pago a las televisoras de los últimos años por parte de los gobiernos del DF, del Estado de México, del Gobierno Federal?”
“¿Qué es lo que les dolió?, ¿Que Enrique Peña Nieto el viernes pasado tuviera que decir “no le debo nada a Televisa”? ¿Que tuviera Peña Nieto que decir en voz alta que no es producto de Televisa?”

La entrevista

El viernes 11 de mayo Carmen Aristegui esperaba a Enrique Peña Nieto a las 8 de la mañana, pero el candidato llegó con 35 minutos de retraso.
Lo que se esperaba como un encuentro ríspido, en realidad no lo fue. La conductora fue moderada en sus preguntas y dio espacio a que el candidato respondiera, aunque es cierto que hubo ocasiones en que lo interrumpió y quiso recobrar el estilo que la caracteriza. Pero no se vio lo incisivo de las preguntas.
Los radioescuchas incluso escribieron desencantados en redes sociales: “Aunque les pese, la Ibero le dio mas [sic] batalla a EPN que #AristeguiLight”
El tema de los gastos en publicidad fue el que, quizá, sacó un poco el encono. Ante el reto de Andrés Manuel López Obrador, que apenas un día antes tuvo entrevista con Aristegui, ella tenía que preguntar: “Andrés Manuel dijo ayer que renunciará a su candidatura si compruebas que gastó más de mil millones en publicidad durante su gestión, ¿estarías dispuesto a hacer lo mismo?”
Nada, elusivo con esta pregunta, Peña Nieto se remitió a repetir las cifras de la cuenta pública entre el año 2000 y el 2005, “que es cuando el señor López Obrador gobernó en la ciudad de México”, repetía.
El momento ríspido fue precisamente en materia de telecomunicaciones.
Primero hablaron de televisión. El priísta dijo que privilegia la competencia para impulsar el desarrollo y lanzó un “Claro que estoy dispuesto a abrir más canales de televisión”.
Ese tema está rebasado, Enrique, atajó la entrevistadora. Y dirigió su pregunta a la telefonía celular: “¿Autorizarías que Iusacell y Televisa se unieran, como eran sus planes, en una compañía de telefonía?” “Mira, para hablar de temas que A TI TE INTERESAN, tengo que decirte que no tengo datos técnicos para contestarte si sería viable o no autorizar esa fusión”, respondió el candidato.
“Si llegaras a la Presidencia”, continuó la conductora, “¿le darías a Carlos Slim la concesión para tener una cadena en televisión abierta?”.
“Como te lo he dicho anteriormente”, respondió Peña, “estoy convencido de la necesidad de impulsar la competitividad para que el desarrollo económico del país sea sano. En estos momentos no tengo elementos técnicos para saber si es viable abrir o no una cadena de televisión, pero claro que estoy en contra de los monopolios, de cualquier monopolio, incluyendo lo que se refiere a telefonía”.
Sí, en materia de la industria del cable Televisa opera directa o indirectamente la mayor parte del mercado.
También es cierto que Carmen Aristegui preguntó asuntos que directamente le competen a Carlos Slim, intentando una respuesta firme de un candidato a la Presidencia de la República, casualmente del candidato puntero.

El fondo del asunto

Para algunos, Carmen Aristegui es una periodista seria y comprometida con su trabajo.
Para otros, Carmen Aristegui es una mujer que se vendió a los intereses de una empresa y, específicamente, de un empresario.
Para todos debería surgir la pregunta: ¿Por qué no aprovechó la entrevista –ésa y la de los otros candidatos– para preguntar cosas de fondo?
Carmen Aristegui desaprovechó la oportunidad para preguntarle a Enrique Peña Nieto, a Andrés Manuel López Obrador y a Josefina Vázquez Mota cómo van a asegurarse de que el empleo no sea visto como una dádiva sino como una de las múltiples cara de la seguridad social.
No preguntó qué haran los candidatos, si llegan a ser presidentes, para asegurarse de que las empresas que dirigen Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas y Carlos Slim dejen de evadir el impuesto sobre la nómina y el seguro social y el infonavit y para que ofrezcan salarios y empleos dignos a la gente.
Cómo van a hacer los candidatos para que esos empresarios paguen los impuestos que deben pagar y dejen de inventar maneras y pretextos para evadir su responsabilidad impositiva.
Sí, el pletio entre Carlos Slim y Emilio Azcárraga es importante; sí, la alianza de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas es importante; sí, un nuevo canal de televisión, con intereses diferentes es importante. 
Pero más lo es que toda la gente tenga un empleo digno... Y ninguno de los candidatos ha hablado de ello: prometen crear más empleos, pero no dicen cómo ni hablan de lo que harán para que los que ya existen estén en condiciones de ley, aunque sea básicas.
Y no se trata, tampoco, de no votar: sino de entender que, votemos por quien votemos, es nuestra responsabilidad recordarle a los políticos que la seguridad social no es negociable.
 
 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Pía, peligrosamente cerca de Josefina

El que a yerro mata, por error muere. Ésa podría ser la máxima que no debería olvidar Irma Pía González, jefa de comunicación social de la campaña de la candidata panista a la Presidencia, Josefina Vázquez  Mota.

Es que la relación del equipo de la abanderada del PAN con representantes de los medios de comunicación es tensa, por decir lo menos, y la estampa que dibuja la columna Hostilidad del PAN contra La Jornada (La Jornada, núm 9967, 8/05/12) es sólo uno más de los múltiples desencuentros.

Los errores constantes y el cambio repentino en las agendas de la candidata debieron ser las primeras señales de alerta.

Desde confundir los nombres de empresarios con los que se reunía la entonces precandidata, hasta asignarle a Mario Vargas Llosa el premio Nobel de la Paz, fueron yerros que no mermaron el equipo, pero el error de la periodista Karla Garduño, una confusión de teclas, porque escribió Tlazcala, fue razón suficiente para exhibirla y despedirla.

Esa “z”, se explicó, y no la animadversión con Juan Molinar Horcasitas, de quien Garduño publicó varios textos por el caso ABC, motivó la salida de la reportera del equipo.

La dimisión se sumó al anuncio de un “golpe de timón” en la estrategia. Aparecieron nuevos nombres, pero no se zanjaron diferencias con los representantes de los medios.

Algunos comenzaron a manifestar su molestia porque los fotografiaban y videaban en conferencias de prensa, y entonces les entregaron un gafete con fotografía en el que, además, aceptaban que las imágenes que tomara el camarógrafo de la campaña fueran utilizadas como al PAN le conviniera.

El camión renovó su nombre: dejó de ser el Pinabús y se volvió La Jefa, pero eso no conllevó la renovación del equipamiento de la unidad. El aire acondicionado no sirve, dicen los reporteros, el calor se condensa y algunas veces llueve más adentro que afuera.

Irma Pía no habla con los medios, afirman los reporteros. Si hay algo que comunicar, lo hacen otras personas, a medias y mal, y si cambian la información, se enteran casi sobre la hora.

Pero lo mismo pasa de regreso: Cuando CNN cambió la fecha del encuentro con Josefina Vázquez Mota, un reportero se lo informó al área de comunicación social de la campaña. Ellos recibieron el comunicado, pero ni siquiera lo habían revisado.

Dónde está Irma Pía, se preguntaron unos. Está como siempre, respondieron los otros, cargándole la bolsa a Josefina...