martes, 17 de febrero de 2015

Strauss Kahn o el manotazo del gorila

Estupefacta, así me dejó la noticia de que habían aprehendido a Dominique Strauss Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), acusado por abuso sexual en condiciones extrañas.

A partir de esa acusación, que no fue probada en Estados Unidos, surgieron otros señalamientos: una reportera francesa también dijo que Strauss Kahn había abusado de ella y a éste, se sumó uno más: acusado de proxenetismo: participó en fiestas para las que contrataban prostitutas.

Las acusaciones contra el francés cayeron en el momento justo. Nicolás Sarkozy, a la sazón presidente de Francia, no podía sino dar las gracias por tan sospechosas pero oportunas acusaciones: el economista francés era un fuerte opositor con quien tendría que contender, porque un sector de Francia lo quería en la presidencia de la República… Quizá hoy hasta Francois Hollande daría las gracias y él seguiría tan tranquilo, sin meterse en problemas y sin volverse el hombre menos popular de la república gala… Pero quiso la suerte y la tenebra política que así no fuera…

Tras cuatro años de idas y venidas, acusaciones y defensas, ayer, las prostitutas que los señalaban se desistieron de sus denuncias. Hoy, 17 de febrero, la Fiscalía francesa pidió la "absolución pura y simple" del ex director gerente del FMI en el proceso por proxenetismo agravado en el Tribunal Correccional de Lille, norte de Francia

Vale la pena recordar que en 2011 Domique Strauss-Kahn era el más popular de los líderes políticos de Francia. El ex ministro de Economía se había convertido en el alto funcionario mejor pagado del mundo –con un salario básico anual de 461,510 dólares, sin contar primas y gastos de representación– y se disponía a presentarse como candidato a la presidencia de Francia.

En ese justo momento de placer y gloria, Strauss Kahn fue acusado de haber violado a una empleada de un hotel de Manhattan.

Durante 6 días, los franceses siguieron el ensañamiento judicial contra un hombre que querían como una opción después del catastrófico quinquenio de Nicolás Sarkozy.

Afortunadamente los franceses entienden de política, lo traen en la sangre, por lo que no tardaron en cuestionar una acusación tras otra, sin más sustento que los dichos de quienes señalaban. Sondeos de entonces indicaban que 57% de los franceses no creía en la historia que convertía al ex ministro de finanzas en de bestia en celo. Empezaron a imaginar escenarios de manipulación y a preguntarse quién salía beneficiado con este espectáculo.

Sí, el primer beneficiado es fácil: Nicolás Sarkozy. El francés que llegó a la residencia presidencial mientras su principal rival, Dominique de Villepin, debía enfrentar acusaciones ante tribunales.

El ataque contra Dominique Strauss-Kahn fue brutal. Mientras estaba detenido, el fiscal de Nueva York ordenó que la prensa recibiera una copia del acta de acusación pormenorizada. El francés no tuvo la oportunidad de hablar de su versión y los medios no tardaron en hacer un espectáculo con los párrafos del documento.

“El acusado trató de tener, por la fuerza, una relación sexual anal y oral con una tercera persona; el acusado trató por la fuerza de tener relaciones vaginales con una tercera persona; el acusado forzó a una tercera persona a [mantener] un contacto sexual; el acusado retuvo a una tercera persona; el acusado obligó a una tercera persona a [mantener] un contacto sexual sin su consentimiento; el acusado, de manera intencional y sin razón legítima, tocó los genitales y otras partes íntimas de una tercera persona con el objetivo de deshonrar a esa persona y de abusar de ella, y con el objetivo de saciar el deseo sexual del acusado.
“Esos delitos han sido cometidos en las siguientes circunstancias: el que suscribe declara que una persona conocida de los servicios del fiscal le informó que el acusado 1) cerró la puerta de la habitación e impidió a la denunciante salir de la habitación; 2) agarró el pecho de la denunciante sin su consentimiento; 3) trató de retirar por la fuerza el panty de esa persona y de tocar sus genitales por la fuerza; 4) forzó la boca de la denunciante a tocar su pene por dos veces; 5) pudo cometer esos actos mediante el uso de la fuerza física.”


Así, el brillante economista que iba a salvar al mundo de la crisis financiera en realidad era un infame criminal, ofensor de la moral, un sátiro con apetitos sexuales que nunca se satisfacen. O en realidad hizo algo que llevó a Estados Unidos a dar un manotazo.

Y su falta debió ser mayúscula, porque el buen Dominique tampoco es una blanca paloma. Vaya, en la década de los noventa del siglo pasado, Domonique Strauss Kahn fue contratado como profesor en la universidad de Stanford por una señora de nombre Condoleezza Rice. Y sus colaboradores más cercanos, Pierre Moscovici y Jean-Christophe Cambadelis, se encargaron del financiamiento del Partido Socialista francés y de la Fundación Jean-Jaures por encargo de la National Endowment for Democracy, una fachada legal de la CIA. También trabajaba por la integración de Francia y de Europa en un gran mercado transatlántico que dejaría el dominio a Estados Unidos.

Y si no fuera poco, Dominique Strauss-Kahn apoyó abiertamente el proyecto de Israel y trabajó con denuedo para apartar de la escena política a todo el que cuestionara el proyecto sionista.

Y los franceses, que vieron pasar lo escándalos salpicando a otros personajes sin reaccionar, en actitud completamente pasiva, tuvieron que aceptar los reproches, pues, en nombre del respeto a la vida privada, permitieron que un ofensor sexual, depravado, de apetitos infinitos, llegara a Washington… tras años antes, sin que nadie se preocupara por indagar sobre sus retorcidos gustos.

Y si tiene o no retorcidos gustos, pues su mujer, la estrella de televisión Anne Sinclair, quien fue la periodista favorita de los franceses antes de decidir acompañarlo a él en su carrera, parece perdonarlo. Durante la presentación de Dominique Strauss-Kahn ante el juez, Sinclair se mantuvo firme. Antes, la mujer llegó de París y pagó un millón de dólares de fianza, además de ofrecer una garantía bancaria suplementaria de 5 millones de dólares, dispuesta a todo por sacar a su esposo de las fauces de la justicia estadounidense.

Anne Sinclair llegó a defender a su esposo y darle apoyo mientras Francia sólo miraba, sin manifestar indignación.

Así, mirando, los franceses se enteraron de que, según las acusaciones, Dominique Strauss Kahn pasó la noche en compañía de una mujer que contrató por teléfono y que, para desayunar, violó a la empleada del hotel. Después se encontró con su hija y de allí fue a tomar un vuelo que lo llevaría a una reunión con la canciller alemana Angela Merkel, en Berlín. El ex director gerente del FMI estaba instalado en su asiento del avión de Air France cuando fue arrestado, 10 minutos antes de despegar.

Según la tripulación del avión, los policías de la Unidad de Víctimas no pidieron ayuda a las autoridades del aeropuerto, aunque se arriesgaran a llegar tarde. También hicieron una petición inusual para una brigada que persigue crímenes relacionados con vicios: solicitaron que se interfiriera la señal de telefonía móvil, para que el francés no fuera alertado. Es decir, el tema se trató como un asunto de seguridad nacional.

El sospechoso fue privado de todo contacto con el exterior, sólo se le permitió contactar a sus abogados, hasta que la juez Melissa Jackson lo puso en prisión preventiva, cuando volvieron a privarlo de todo contacto con el exterior. Se explicó la necesidad de la prisión preventiva en el argumento de que el acusado podía tratar de escapar a Francia, donde Estados Unidos no tiene acuerdo de extradición. Pero como ninguna precaución parecía suficiente, la juez decidió enviarlo a la Isla Rikers, una de las mayores cárceles del mundo y una de las más tenebrosas. Para protegerlo, conste, todo por su bien, lo mantuvieron incomunicado en una celda individual.

Allí, sin contacto, lo mantuvieron por 10 días. Y en esos 10 días el FMI no tuvo cabeza ni firma autorizada. Durante 10 días, los problemas del euro y del dólar, la quiebra de Grecia y todos los asuntos económicos quedaron en suspenso.

Y su caso entró a la congeladora. Entonces hizo llegar su carta de renuncia al Fondo Monetario Internacional y fue el ábrete sésamo. Al día siguiente otro juez aceptó su solicitud de libertad bajo vigilancia. Para qué incomunicarlo si el FMI había recuperado su capacidad de acción.

Por cierto, el segundo abogado de Strauss Kahn, Benjamín Brafman, no fue a verlo a la cárcel ni llegó a la segunda comparecencia ante el juez, porque la estrella del colegio de abogados de Nueva York había salido precipitadamente para Israel…. Probablemente a negociar ayuda para su cliente.

Así, distraídos por los medios, probablemente nadie se dio cuenta de que las actividades del FMI estuvieron bloqueadas por 10 días, toda una semana y media.

Y esa parálisis no es gratuita, tiene un trasfondo: En 2009, el Banco Central de China cuestionó el predominio del dólar estadounidense como moneda de reserva y propuso la utilización de los Derechos Especiales de Giro del FMI para asumir ese papel.

En abril de ese año, en la Cumbre del G20 en Londres, Estados Unidos aceptó que se triplicaran los recursos del FMI y la emisión de Derechos Especiales de Giro por 250 000 millones de dólares. También aceptó la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera al que estarían asociados los países emergentes.

La idea se discutió en julio de 2009, durante la Cumbre del G8 en Italia. Rusia propuso que la moneda de referencia no fuera sólo virtual, sino que tuviera forma y nombre: los diseños que llegaron a la mesa mostraban, en una cara, a los 8 jefes de Estado y, en la otra, la divisa Unity in Diversity, que sería su nombre.

El proyecto fue sometido a los expertos de la División de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, quienes analizaron su viabilidad en abril de 2010 en una reunión con el FMI y el Banco Mundial.

Este proceso debía concretarse el 26 de mayo de 2011, durante la Cumbre del G8, en Deauville, Francia. Al concluir, el dólar habría dejado de ser la moneda de referencia y Washington habría tenido que renunciar al financiamiento de su poderío militar a través de la deuda para consagrarse a su reestructuración interna.

Aquí entra otro jugador sorpresa a la puesta en escena: el dinar libio, primera moneda del mundo con su valor garantizado en oro y en Derechos Especiales de Giro del FMI. En 2000, Muammar Kadhafi había concebido la creación de una moneda panafricana garantizada por el oro. Pero concretó esa idea. Así que en 2009 se unió a la propuesta del Banco Central chino y lo adoptó para su país.

Strauss Kahn había trabajado para la creación de la moneda que sería referencia, en vez del dólar. Los planes implicaban al FMI y al Banco Central libio, pues el organismo había decidido basar su moneda, el dinar, en los Derechos Especiales de Giro. El asunto era importante porque el fondo soberano de Libia es de los más ricos del mundo, incluso más que el de Rusia.

Durante la llamada Primavera Árabe, cuando Libia empezó con problemas, Francia y el Reino Unido congelaron no sólo de los fondos de la familia de Kadhafi, sino también de los fondos del Estado libio. París y Londres enviaron empleados del banco HSBC a Benghazi para crear un Banco Central de los rebeldes con el fin de apoderarse de los fondos, golpeando la estructura que Dominique Strauss-Kahn había venido trabajando.


El arresto de Strauss Kahn parecía entonces parte de una guerra financiera en la que Estados Unidos hacía todos sus esfuerzos para seguir siendo referencia, a pesar de los problemas por los que atraviesa su economía. La decisión de la Fiscalía francesa, de pedir la absolución del economista francés me llevan a cuestionarme:¿qué valor tiene el honor de un hombre?


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