viernes, 8 de abril de 2011

DIARIO PARA EMMA - LOS ABUELOS

En este tema, debo decir, tu abuelo materno tiene la desventaja.
Es que, para empezar, casi no conozco a Cuco. Sé que es un hombre cariñoso, que se desvive por tu mamá y que puede perder todo el estilo cuando está contigo, pero no sé más.
Y cualquier cosa que hiciera, la verdad, se desdibuja con el recuerdo de tu abuelo Salvador. Era un hombre fuerte que, precisamente porque nos dejó hace casi un año, tiene mucha presencia emocional entre nosotros.
Tu abuelo Salvador era como una fuerza centrípeta en la familia. Todos, en algún momento, paramos en él para que nos ayudara en algo o nos aconsejara o nos apapachara o simplemente nos sonriera.
Se murió joven, tenía 64 años, y nos dejó con un vacío muy importante. Era el menor de sus hermanos y a ellos les dolió mucho que se fuera. Era el esposo de tu abuela Graciela desde hacía 41 años, y ella perdió a su compañero y amor de toda la vida. Era el papá de tu papá, y Omar lo extraña con todas sus fuerzas, aunque el amor por ti le da la energía para sobreponerse.
Era un hombre guapo y, no es por nada, no se lo vayas a decir, pero tu papá se le parece mucho.
Y te prometo, si tú lo quieres, que siempre podremos hablar de él para contarte algunas anécdotas porque, de verdad, este espacio no me alcanzaría para escribir las bondades de tu abuelo.
Estoy segura, no lo dudo ni un segundo, que se habría desbaratado por ti, igual que tu abuelo Cuco.
Porque eso sí, pequeña, jamás podrás dudar del amor de tus abuelos por ti.

jueves, 7 de abril de 2011

DIARIO PARA EMMA - LAS ABUELAS

Querida pequeña, tienes dos abuelas, dos que se desviven por ti y a quienes tu mirada y tu sonrisa les cambia la vida. Es que les llegaste como un regalo el mero 28 de agosto, el día del abuelo, que, desde al año pasado, se instituyó en la familia como el día de las abuelas felices de la grloriosa Emma Sofía.
Tus dos abuelas son de tamaño compacto y muy trabajadoras. Ambas son gritoncitas y muy cariñosas. Pero cada una tiene su carácter.
Tu abuela Mica, la mamá de tu mamá, se tiñe el cabello de rubio y lo usa muy cortito, como sus faldas. Usa tacones altos y sigue trabajando. Ella es muy sensible. Llora con facilidad y es muy difícil que se pare el torrente cuando ha empezado. así se desahoga cuando las cosas le duelen en el alma. Como cuando tu abuelo Salvador estaba enfermo y ella se salió de la casa para llorar a moco tendido. También cuando se casaron tus papás, no pudo contener las lágrimas: era una mezcla de felicidad con un triste recuerdo. Y no te quiero contar cuando tus papás les avisaron que venías en camino. La sola noticia de que ya estabas allí, en la panza de tu mamá, le soltó la lágrima a tu abuela Mica. Ella, la verdad, me recuerda mucho a mi abuela Queta, tu bisabuela, que lloraba de tristeza, lloraba por ira y lloraba de alegría.
Tu abuela Graciela, Greisi para los cuates, es muy natural: ni se pinta el cabello ni usa maquillaje; es muy reservada para vestirse, muy tradicional y se ruboriza con las groserías. Le gusta el tequila y no llora. Por lo menos no en público desde hace muchos años. Cuando tu abuelo Salvador se enfermó, ella se puso como desconcertada, nomás, parecía que la habían lampareado, pero no derramó una sola lágrima. Ella dice que no le corresponde desmoronarse, sino ser un apoyo para todos.
Y sí, así ha sido desde siempre: fue el soporte de su familia cuando tu bisabuelo tuvo problemas; ella solitita mantuvo a toooodos sus hermanos y a sus papás. Después, cuando se casó con tu abuelo, ella se encargó de mantener la casa y apoyarlo en sus estudios. Ella trabajaba mucho y luego en casa no descansaba. La recuerdo siempre escribiendo a máquina la tesis de tu abuelo. Ella fue el soporte principal de él para que se volviera abogado. Y vaya que aguantó. También se mantuvo de una pieza cuando tu papá estuvo en el hospital de bebé, lo que ya te conté de la ictericia, y cuando más tarde tuvo un accidente que casi nos lo arrebata muy temprano. No la vi derramar una sola lágrima. Eso sí, el día que se murió tu abuelo sí la vi llorar, sólo un poco y en privado. Después se mantuvo íntegra. Así se mantiene, llora un poco en secreto y sale recompuesta a dar su mano para apoyarnos.
El día que tus papás nos dijeron que se van a vivir a Mérida, estoy segura de que sintió un golpe en la boca del estómago, como yo, pero se aguantó las ganas de llorar.
Este, querida Sofía, es un esbozo de tus dos abuelas: son dos seres diferentes que se complementan y que, seguramente, serán piezas fundamentales para que entiendas dos perspectivas de un solo evento. De su mano, Emma, te lo aseguro, vas a descubrir un mundo maravilloso.

miércoles, 6 de abril de 2011

DIARIO PARA EMMA - YEMMITA

Nunca supe de dónde sacaron tus papás la combinación de tus nombres, pero me pareció excelente. Emma Sofía. Dios con nosotros y la sabiduría. A mí, la verdad, me gusta más Sofía, pero a tus papás les gusta Emma.
Yemmita, así comenzaron a decirte los papás de tu mamá, tus abuelos. Y no voy a negarte que al principio no me gustó, pero luego lo pensé mejor. Y sí, tiene razón de ser, porque te pusiste amarillita, amarillita no bien habías cumplido un día.
Nos diste un buen susto, porque, como sea, uno no puede suprimir los recuerdo así nomás. Claro, eso también fue señal de que eras, definitivamente, Ferreiro.
Es que, déjame contarte, tu papá nació así, amarillo, y nos dio un tremendo susto. Bueno, yo tengo recuerdos como difusos. Pero sí puedo decirte que salimos de la casa en la madrugada para llevarlo al hospital. También me acuerdo que fue la primera vez que vi llorar a tu abuelo Salvador. Pasamos la noche en vela en el hospital, esperando a que nos dijeran que tú papá se había mejorado y ya nos fuimos a la casa. Bueno, a mí me llevó mi Tío Leoncio, tu tío abuelo, a la casa de tus bisabuelos, y allí me dejó. No recuerdo mucho más, pero tu papá pronto comenzó a dar lata y a exigir que le dieran su comida con la misma vehemencia que tú, así que todo debió salir bien.
Tu abuelo Salvador también tuvo ictericia al nacer; y dicen que sí se puso mal, que tu bisabuela Trinidad sufría mucho cuando él estaba enfermo. Y el fantasma amarillo lo alcanzó hasta el final. Es que se volvió a poner amarillito cuando ya estaba muy enfermo, antes de morirse.
¡Por eso no gana uno para sustos! Imagínate cómo nos asustamos cuando nos dijeron que estaban amarillita. Afortunadamente sólo fueron unos pocos días. Recuperaste el color, nosotros recuperamos el resuello y tú te has puesto cada día más hermosa. De esos días sólo te queda bien el nombre: Yemmita.

martes, 5 de abril de 2011

DIARIO PARA EMMA

Querida bebé, el sábado nos han dado una noticia de esas extrañas que te hacen querer bailar hasta cansarte y llorar a lágrima, moco y baba hasta que salga todo el dolor, sólo para tomar aire y volver a llorar. El sábado nos dijeron que te vas a vivir a Mérida.
Debo decir que el anuncio me llenó de dos emociones: quise abrazar a tu papá y decirle cuán orgullosa estoy de él y de lo que está logrando en la chamba; quise decirle que tu abuelo estaría sumamente orgulloso de sus logros y que seguramente también sentiría esa mordidita de dolor porque se van. Pero al mismo tiempo me sentí como perro en el Periférico y quise llorar hasta no poder más.
La cosa es que no nos toca darles más angustias, sino apoyarlos en estos momentos porque el paso que van a dar es grande. Y si nosotros sentimos dolor, seguro que tus papás están en un momento difícil que tendrán que afrontar con sólo un resultado: te volverás emeritense. Vas a hablar con un acentito raro.
Ya tendremos tiempo de recordar cómo le hacían burla a tu papá con su acento cuando era pequeño y entenderás muchas cosas: tú vas a hablar como boshita y te vas a ver linda con huípil, pero eso no disminuye la pena de que vamos a dejar de verte mucho tiempo y nos vamos a perder parte importante de tu vida.
Y es que, nena, desde el año pasado las cosas se han estado moviendo mucho y parece que no van a dejar de moverse jamás.
Tú llegaste en medio de todo el jaleo y nos iluminaste el cielo con tus ojos enormes. No me parece en balde que naciste el mero 28 de agosto, porque naciste con una mirada sabia, profunda, y unos ojos enormes que querían deprenderlo todo y enseñarnos una nueva manera de ver el mundo. Naciste con la sabiduría de un alma vieja y llegaste a acomodarlo todo.
Y cuando te vi y me miraste, debo decir, jamás pensé que iba a enamorarme perdidamente de una niña, a menos que fuera mía, pero lo hice: quedé embobada contigo. Y así sigo.
Sé que todo esto va a beneficiarte y que más adelante tú ni siquiera te vas a acordar de estos nueve meses que serás chilanga. Pero aun así, pequeñita, no puedo evitar la tristeza de que te vayas.
Por lo pronto, que tú papá me pidiera que sea tu madrina de bautizo me iluminó. Será un honor, pequeña.
Pero como no se trata de darle sólo a la tristeza, sino de darte ánimos y generar recuerdos que te llenen de ilusión, debo decirte que vas a ser la boshita más linda del mundo, y que yo voy a saer la madrina de bautizo más feliz de la tierra. Gracias, nena, por tus sonrisas y por todo lo que nos falta para crecer juntas.