sábado, 27 de noviembre de 2010

Chilangos que aman con la lengua

Dice un sabio y no tan viejo refrán, “si el amore e bene, avante con el pene; si el amore mengua, avante con la lengua; ma si el amore e nulo…. Entonces allí ya se fastidió la cosa” o, de reversa mami… como usted prefiera.

Lo cierto es que los chilangos presumimos de nuestras artes amatorias, pero hasta ahora la realidad nos desmiente.

Para empezar, según el instituto mexicano de sexología, la mitad de los hombres del Distrito Federal padece de algún grado de disfunción eréctil, que puede ser desde falta de rigidez, hasta naranjas de Paraguay.

Para seguir, dos terceras partes de los capitalinos asegura que no está del todo satisfecho con su vida sexual. Una parte importante de la población de esta ciudad afirma que la insatisfacción se debe a que hace el amor pocas veces al año, y otra parte señala, OJO, que es porque le falta variedad en las maneras de acometer estos momentos.

Y aquí es donde damos un giro inesperado. Señores, señoras, Felación y cunilingüis no son las hermanas simpáticas de Maritza y Andrea Vivanco, son parte de una forma de amor que los mexicanos hemos adoptado, digamos que recientemente: el sexo oral.

El caso es que a nuestros abuelos les enseñaron que no es por vicio ni es por fornicio, es por dejar un hijo en tu santo servicio y con sábana de por medio se lanzaban al amor, de una manera que, me imagino, debe ser igual que tratar de comerse un dulce con todo y envoltura.

Para la generación que le sigue, la de nuestros papás, las parejas que hoy tienen entre 40 y 50 años de casados, digamos, descubrir el sexo oral en las películas de Emmanuelle o en Garganta profunda, y llevarlo a la alcoba, fue, tal como me dijo una persona muy querida cuyo nombre no diré para que no se sonroje, una segunda luna de miel… Y no es gratis, obedece a lo que conocemos como la Revolución Sexual, que cambió nuestra manera de hacer el amor en el siglo XX.

Y gracias a esa bendita revolución, ya para la gente de mi generación, el sexo oral se volvió una parte habitual de lo que llamamos los prolegómenos, una parte importante del momento de los escarceos y otros meneos. Después de dejar caer la blusa, la falda, el pantalón y usando sólo un liguero y medias negras, era una manera de acercarnos a la forma tradicional de hacer el amor, a la penetración, pues.

Pero ahora, sorprendentemente, se ha vuelto una práctica común entre los más jóvenes, entre los adolescentes que no son considerados en las encuestas oficiales, precisamente porque son menores de edad.

Pero en efecto, estas caricias maravillosas se han convertido en la manera de amar de una generación que no tiene miedo de experimentar con su sexualidad y que no tiene tantos prejuicios como la nuestra. Según las encuestas de algunas organizaciones no gubernamentales, más de la mitad de los adolescentes chilangos que sostienen algún tipo de relación sexual prefieren las caricias y el sexo oral antes que un embarazo adolescente.

Así pues, señores, los invito a que no le tengamos miedo a las amigas Felación y Cunilingüis, porque nos pueden llevar de hasta la luna.

Y ya para irme, quiero compartir con ustedes una anécdota espacial.

Cuando el astronauta Neil Armstrong pisó por primera vez la luna, no sólo dijo su famosa frase, "Un pequeño paso para el hombre, un enorme salto para la humanidad"; después hizo varios comentarios con otros astronautas y con el centro de control. Y al volver a la cápsula dijo algo enigmático: - Buena suerte, señor Gorsky.

Todos pensaron que se trataría de un astronauta soviético y durante muchos años buscaron al misterioso personaje al que se dirigió Armstrong sin obtener respuesta.

Hasta que, muchos años después, en 1995, finalmente contó, a petición de un reportero, la anécdota que había motivado su comentario. Mr. Gorsky había muerto, y no había nada que lo frenara de dar solución a un misterio añejo.

"Cuando era un niño, estaba jugando al béisbol en el patio trasero con un amigo. Éste golpeo una bola con fuerza y la hizo aterrizar enfrente de la ventana del dormitorio de mis vecinos. Éstos eran el señor y la señora Gorsky. Cuando me agaché a recoge la pelota, escuché a la señora Gorsky gritando:- ¡¿Sexo oral?! ¡¿Quieres sexo oral?! ¡Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino se pasee por la luna! "

1 comentario:

  1. Me encanta la idea, aunque hace poco me enteré de que también el famoso papiloma humano afecta a la boca y ¿Cómo le haces con eso?
    No dejo de pensar que a los chavos se les ha puesto complicada la cosa. No me puedo acabar de imaginar como viven la sexualidad con tanto miedo en el contexto. Supongo que se requiere un buena medida de inconciencia o instinto suicida, donde paradójicamente se encuentran Eros y Thanatos para hacer el amor.

    ResponderEliminar