Segura estoy que recuerdan líneas, si no parlamentos enteros de algunas series o caricaturas de su niñez. Hay personajes que nos marcan, frases que se vuelven casi una rúbrica en nuestra vida y que repetimos sin cesar y casi sin darnos cuenta de que la voz que escuchamos en nuestro personaje favorito no es, ni de cerca, la original.
Por ejemplo, en Estados Unidos, Piolín tiene frenillo y Silvestre habla con la voz normal, acá no entenderíamos a Silvestre sin salpicar saliva; en Don Gato y su Pandilla, el doblaje fue tan significativo que la serie tuvo éxito acá y se repitieron los únicos 13 capítulos existentes hasta el cansancio, mientras en Estados Unidos no pasó nada con esos adorables gatos, pero nadie podría imaginar que la chillona voz que Jorge Arvizu le dio a Benito B.Bodoque, en inglés es una voz engolada, grave, como de galán conquistador. El tono yucateco de Cucho en inglés no existe y el chocolomo no se menciona ni una sola vez.
Otro excelente actor de la escena que le ha prestado su voz a personajes inolvidables es Sergio de Bustamente, quien se subió en el tren de darle una identidad en castellano a la serie Señorita Cometa o de Ultramán y Ultraseven. Seguro lo recuerdan como John Robinson (Guy Williams), de Perdidos en el Espacio; Buck Cannon (Cameron Mitchell), de El Gran Chaparral; el capitán Lee Crane (David Hedison), de Viaje al fondo del mar o el capitán Taylor, alias Charlton Heston de El planeta de los simios.
Y no podemos olvidar al querido Víctor Trujillo, que antes de ponerse la peluca verde, mucho antes, hizo la voz de León O en los Thundercats, también fue Barry Hawk, el narrador en Gordian El Guerrero (Toshi Gordian Gordian Warrior) y ya mucho después hizo las delicias de chicos y grandes como James B. Sullivan, Sully, pues, en Monsters Inc., entre muchos otros adorables y memorables personajes.
En fin, que el doblaje de voz es mucho más que sincronía y una “buena voz”. Los profesionales de este difícil oficio hacen suyo un personaje que desconocen, reinterpretan cada tono y sentimiento del personaje en la pantalla y le dan vida propia, adaptándolo a la región donde se les pide que hagan el trabajo. Deben darle ritmo de los diálogos, como si estuvieran bailando con una pareja que no conocen, por primera vez, con la idea de ganarse un premio.
Y si alguien cree que cualquiera puede hacer este trabajo, pregúntenle a Héctor Bonilla o a José Alonso, dos excelentes profesionales de la escena que no supieron qué y cómo hacer delante del atril cuando les llegó el momento y pidieron ayuda elemental de nuestros actores de doblaje, porque eso sí, en Estados Unidos harán las series de televisión y nos burlaremos mucho del doblaje de España, pero en México tenemos a los mejores actores de doblaje del mundo.
Así que, la próxima vez que vean una película o una serie doblada al español, pregúntense de quién es la voz que están oyendo y traten de ponerle un rostro. Les aseguro que si pudieran verlos, se llevarían una auténtica sorpresa.
Este textote, que quizá muy pocos leerán y que yo estoy reciclando, es un homenaje a Luis Alfonso Padilla, querido amigo que hizo, entre otras, todas las voces de Jim Carrey en Lemonny Snicket y que este mayo de 2012 nos dejó colgados con harto amor y amistad para darle.
Se fue dos años después que mi papá y nos movió todos los recuerdos, porque se fue de manera muy similar...
Vaya, pues, para el querido Luis...
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