Se acabó el mundo apocalíptico que nos habían pintado.
Se acabó el fin del mundo, pero no se acabó el mundo.
Se acabó el Baktún 13... o lo que nos habían dicho que era el Baktún 13, porque yo, la verdad no hablo ni escribo maya... y menos lo leo.
A lo mejor por eso sí me creí lo que dijeron de que se iba a acabar el mundo. Digo, si estaba en una estela y los antropólogos –que sí leen glifos mayas, cuando están grifos, supongo– dijeron, pues quién soy yo para dudar de ellos.
Así que mientras esperaba, sentadita, me puse a pensar en lo desmadrosos que son los mayas. Digo, la verdad es que no se caracterizan por ser estables ni por vivir en un terreno seguro.
Si no me creen, nomás hay que recordar que justo en la península de Yucatán cayó el meteorito que acabó con los dinosaurios...
Y aluego, bastantes años después, en esas mismas zonas, nadie sabe, nadie supo qué le pasó a los mayas, porque en un redepente se desaparecieron y sigue siendo un misterio qué pasó con ellos. Teorías van, teorías vienen y nada.
Con esto, queda demostrado que un rayo sí cae dos veces en un mismo sitio... pero también queda demostrado que no cae tres veces en el mismo sitio...
El mundo no se acabó, pero sí se acabará.
Lo aprendí en mi primer alarma de apocalipsis.
Debo haber tenido 10 años cuando vi por primera vez que el mundo se acabaría. Un programa cultural en canal 11 hablaba de que el sol era una estrella normal y que en algún momento se extinguiría su luz... también ponía en claro que su extinción acabaría para siempre con la vida en la tierra.
La explicación era tan detallada que mi susto fue mayúsculo.
Para variar, mi papá estaba allí y me abrazó, me tranquilizó y me dijo: sí, el mundo se va a acabar, pero no lo vas a ver tú, ni tus hijos, ni los hijos de tus hijos, no te preocupes...
Pero nunca se me olvidó y todavía me da miedo, en serio, ver programas del universo y me pone a pensar qué frágil es la vida y en qué delicado equilibrio nos movemos...
Porque sí, el mundo se va a acabar, eventualmente, algún día... no porque lo digan los mayas o Nostradamus, sino porque va a suceder en muchos años...
Después de todo, si se acabaron los dinosaurios, que eran tan grandotes, qué nos espera a nosotros, que con una gripa nos queremos quedar en casa y con una cruda queremos que nos lleven a terapia intensiva.
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