viernes, 21 de diciembre de 2012

Casualmente, regresa Marcos

El 1 de enero de 1994 nos despertamos al año nuevo con un mensaje como éste:

Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
A la prensa nacional e internacional:
Hermanos:
El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se dirige con respeto y honor a todos ustedes para darles a conocer su valoración y réplica a las propuestas de acuerdo de paz presentadas por el supremo gobierno en la mesa del diálogo de las Jornadas para la Paz y la Reconciliación en Chiapas.
Y de allí p'al real, la presencia de un personaje embozado, que se hacía llamar Subcomandante Marcos se volvió común.
Sus palabras eran seguidas por una parte importante de la prensa; el diario La Jornada le abrió espacios y lo trataba como un héroe nacional.
En noticieros de televisión, ni siquiera le dejaban abierto el micrófono.
Marcos y sus consignas fueron el pretexto para poner lejos a un dolido Manuel Camacho Solís, que vio cómo se le escapaba entre los dedos la presidencia de la República. 
Marcos y sus consignas aderezaron por años las pláticas de los destacados intelectuales y políticos de izquierda.
Marcos y sus consignas incluso escribieron un libro a la distancia pero al alimón con Paco Taibo 2. Novela a 20 dedos, anunciaban en 2004.
Marcos y sus consignas se convirtieron, según Jorge Carpizo Macgregor, en Sebastián Guillén Vicente.
Marcos arrancó de Chiapas con su caravana del silencio en tiempos de Vicente Fox y después se calló... silencio absoluto...
Durante años poco o nada se supo de él... hasta que apareció.
***

Me contaron un cuento: la rebelión chiapaneca la patrocinó el gobierno federal.
Un hombre cualquiera, empleado federal, recibió una llamada y tuvo que correr al banco, cargar maletas con dinero en efectivo, viajar a Chiapas y entregar el dinero que pagaría a los "rebeldes".
Ya después verían cómo seguir financiando el "movimiento". 
A Marcos, pues, dicen las teorías de la conspiración, lo financiaba el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
***

Y Marcos apareció el mero día del fin del mundo. Para el fin del Baktún 13, un grupo de embozados salió a marchar por diferentes municipios de Chiapas... y muchas horas después apareció un comunicado presuntamente firmado por el Subcomandante Marcos.
Y sí, también reaparecieron los conspiracionistas: qué casualidad que justo ahora, cuando regresó el PRI, con Peña Nieto a la cabeza, reaparece Marcos...
Yo no sé si es cierto que al Marcos le paga el PRI; no sé si se llama Sebastián Guillén Vicente, aunque sí sé que una mujer que juega de hermana de Guillén Vicente está en la Cámara de Diputados en esta legislatura.
Sí, también me parece raro... pero no sé por qué ni se me ocurre qué puede pretender quien pone a Marcos en el proscenio...
Lo que sí espero es que estemos pendientes y tomemos las cosas con calma antes de creer a pie juntillas cualquier cosa... ¿Qué tal que lo vamos cuestionando todo?

Un rayo sí cae dos veces en el mismo lugar

Se acabó el mundo apocalíptico que nos habían pintado.
Se acabó el fin del mundo, pero no se acabó el mundo.
Se acabó el Baktún 13... o lo que nos habían dicho que era el Baktún 13, porque yo, la verdad no hablo ni escribo maya... y menos lo leo.
A lo mejor por eso sí me creí lo que dijeron de que se iba a acabar el mundo. Digo, si estaba en una estela y los antropólogos –que sí leen glifos mayas, cuando están grifos, supongo– dijeron, pues quién soy yo para dudar de ellos.
Así que mientras esperaba, sentadita, me puse a pensar en lo desmadrosos que son los mayas. Digo, la verdad es que no se caracterizan por ser estables ni por vivir en un terreno seguro.
Si no me creen, nomás hay que recordar que justo en la península de Yucatán cayó el meteorito que acabó con los dinosaurios...
Y aluego, bastantes años después, en esas mismas zonas, nadie sabe, nadie supo qué le pasó a los mayas, porque en un redepente se desaparecieron y sigue siendo un misterio qué pasó con ellos. Teorías van, teorías vienen y nada.
Con esto, queda demostrado que un rayo sí cae dos veces en un mismo sitio... pero también queda demostrado que no cae tres veces en el mismo sitio...
El mundo no se acabó, pero sí se acabará.
Lo aprendí en mi primer alarma de apocalipsis.
Debo haber tenido 10 años cuando vi por primera vez que el mundo se acabaría. Un programa cultural en canal 11 hablaba de que el sol era una estrella normal y que en algún momento se extinguiría su luz... también ponía en claro que su extinción acabaría para siempre con la vida en la tierra.
La explicación era tan detallada que mi susto fue mayúsculo.
Para variar, mi papá estaba allí y me abrazó, me tranquilizó y me dijo: sí, el mundo se va a acabar, pero no lo vas a ver tú, ni tus hijos, ni los hijos de tus hijos, no te preocupes...
Pero nunca se me olvidó y todavía me da miedo, en serio, ver programas del universo y me pone a pensar qué frágil es la vida y en qué delicado equilibrio nos movemos...
Porque sí, el mundo se va a acabar, eventualmente, algún día... no porque lo digan los mayas o Nostradamus, sino porque va a suceder en muchos años...
Después de todo, si se acabaron los dinosaurios, que eran tan grandotes, qué nos espera a nosotros, que con una gripa nos queremos quedar en casa y con una cruda queremos que nos lleven a terapia intensiva.